miércoles, 3 de agosto de 2016

El lavado de cara de Jabhat al-Nusra


Miembros de Al-Nusra y un comandante del Ejército Libre Sirio en la ciudad de Maarrat al-Numan, el 11 de marzo de 2016. (Foto de Voice of America / CC BY)

Jabhat al-Nusra, uno de los grupos más efectivos que lucha junto a los rebeldes sirios, ha cambiado su nombre en un esfuerzo por hacerse más difícil de atacar por los Estados Unidos. Abu Mohammed al-Golani, el líder de Jabhat al-Nusra, anunció el 28 de julio que el grupo había cortado todos los lazos con Al Qaeda y rebautizó al grupo como Jabhat Fatah al-Sham. Aunque el nuevo nombre del grupo no va a cambiar su composición ni su ideología, este simple movimiento puede ser suficiente para protegerse de Washington y sus aliados rebeldes.


Jabhat Fatah al-Sham será la misma organización que su predecesora, con las mismas conexiones. Unas horas antes de la declaración de al-Golani, la propia Al Qaeda aprobaba el cambio, lo que implica esencialmente que los dos grupos se seguirían coordinando. Al-Golani incluso dio su discurso flanqueado por figuras claves vinculadas a Al Qaeda.

Los grupos afiliados de Al Qaeda tienen una larga tradición de ocultar sus conexiones con "la base" cuando es necesario, y Jabhat al-Nusra no es una excepción. Durante muchos años después de su primera aparición en el campo de batalla de Siria, el grupo mantuvo sus lazos directos con Al Qaeda en secreto. Aunque Jabhat Fatah al-Sham seguirá centrando la mayor parte de sus esfuerzos en el conflicto en Siria, no ha abandonado las aspiraciones transnacionales que comparte con Al Qaeda. A todos los efectos, Jabhat Fatah al-Sham sigue siendo un grupo vinculado a Al Qaeda.

Dicho esto, sería un error pensar que el reciente anuncio de la organización no es relevante. El grupo está al tanto de los cambios en curso en la guerra civil siria. Los Estados Unidos y Rusia han intensificado las conversaciones sobre la lucha conjunta contra Jabhat Fatah al-Sham y Washington ha aumentado la presión sobre los rebeldes sirios para desvincularse del grupo.

Sin embargo, la creciente amenaza de la acción exterior conjunta contra el grupo también ha presentado a Jabhat Fatah al-Sham una gran oportunidad. Los rebeldes sirios, que luchan con un apoyo externo débil y contra un oponente lealista fuerte, están en una situación desesperada. Desesperados por revertir su fortuna, los rebeldes tienen poco deseo de ver aumentar las luchas internas. Así que aunque Estados Unidos ha cuestionado abiertamente la escisión declarada de Jabhat Fatah al-Sham, de Al Qaeda y su llamamiento a la unidad rebelde, los rebeldes (aunque tienen sus propias sospechas) han dado la bienvenida a la nueva imagen del grupo.

Jabhat Fatah al-Sham, que está dispuesto a mantener su apoyo a la rebelión, ya ha jugado un papel importante en la coordinación de una de las mayores ofensivas rebeldes de la guerra civil siria. Casi 20 principales grupos rebeldes, entre ellos varias facciones apoyadas por los Estados Unidos, lanzaron una operación el 31 de julio con la intención de romper el sitio lealista en Alepo. A pesar de que todavía tiene que cumplir con su objetivo, la ofensiva ha hecho progresos considerables y consolidará la visión de los rebeldes de que la unidad es de suma importancia, especialmente en estos tiempos tan difíciles para Siria.

El anuncio Jabhat Fatah al-Sham también puede ganarse a varios de los aliados de Estados Unidos en la región, particularmente Qatar y Turquía, que han intentado durante mucho tiempo disuadir al grupo de trabajar con Al Qaeda. Aunque Turquía está distraída por las luchas políticas en el país, Qatar, sin duda, aprovechará la oportunidad para instar a Washington a rebajar su enfoque cada vez más agresivo hacia el grupo. Esto por sí solo puede no ser suficiente para detener los ataques aéreos estadounidenses contra Jabhat Fatah al-Sham, pero las llamadas de los aliados de Washington y la rebelión en general podría complicar la reciente propuesta de Estados Unidos de coordinar los ataques con Rusia.

Al elegir un nuevo nombre y renunnciar a los vínculos con Al Qaeda en un momento tan crucial, Jabhat Fatah al-Sham se ha aislado astutamente de la amenaza directa que representaba frente a sus compañeros rebeldes al tiempo que socava los intentos de Estados Unidos de coordinar la acción conjunta con Rusia en contra del grupo. El audaz movimiento muestra uno de los puntos fuertes del grupo, y una de las diferencias más importantes entre él y el Estado Islámico: la flexibilidad. 

Las políticas de exclusión y la mentalidad individualista de este último lo han dejado con pocos aliados y muchos enemigos. En comparación, la paciencia y la voluntad de trabajar con otros grupos de Jabhat Fatah al-Sham le han dado el margen de maniobra que necesita para superar a sus enemigos.


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