miércoles, 10 de agosto de 2016

Rusia y Turquía, una relación de conveniencia


El presidente ruso, Vladimir Putin, habla con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, después de una conferencia de prensa en Estambul, Turquía, el 3 de Diciembre de 2012. (Foto de www.kremlin.ru / Presidential Press and Information Office / CC BY)

Henry Kissinger dijo en cierta ocasión que en las relaciones internacionales, los estados no tienen amigos o enemigos permanentes, sólo intereses. Esa lección ha resonado con fuerza el martes en San Petersburgo, donde el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, olvidó el pasado con Vladimir Putin en una reunión (un tanto irónica) que simbolizaba la reconciliación diplomática entre los dos países.

En el transcurso de sólo siete meses, Turquía y Rusia han pasado de calificarse la una a la otra como el enemigo público Nº 1 a ponerse al día como viejos países amigos. Erdogan y Putin parecen estar tratando el derribo del Su-24 ruso por F-16 turcos de noviembre de 2015 y los enfrentamientos que lo siguieron como un pequeño bache en una relación amistosa. Tal y como Putin dijo: "Nuestra prioridad es llevar nuestras relaciones de nuevo al nivel anterior a la crisis del avión"  —básicamente para borrar de la mente colectiva este episodio y dejar que todo vuelva a la normalidad, pero eso no será tan fácil...

Rusia ha estado trabajando durante años para preservar una esfera de influencia contra la invasión occidental, y demostró a través de sus campañas militares en Georgia en 2008 y Ucrania en 2014 que estaba lista para aplicar la fuerza cuando fuera necesario para mantener a sus vecinos en cintura y a sus adversarios más grandes a raya. Pero esas acciones sólo desembocaron en el aumento del compromiso de EE.UU. de defender a sus aliados en la periferia de Rusia, profundizando así el enfrentamiento entre Washington y Moscú. Para que Washington tomara en serio sus demandas, Rusia necesitaba posicionarse como un mediador en un conflicto que atrajera la atención de los Estados Unidos. El primer conflicto de estas características fue con Irán, pero una vez que Estados Unidos negoció su camino hacia el acuerdo nuclear con Irán, Rusia cambió su enfoque hacia Siria.

Mientras tanto, los vacíos de poder se estaban extendiendo en todo el Oriente Medio, dejando gradualmente a Turquía actuar más allá de sus fronteras. A medida que la guerra civil en Siria se alargaba, Turquía estaba preocupada por la inestabilidad y la propagación del separatismo kurdo y a su vez atraída por la oportunidad de reformar el Levante y ponerlo bajo control sunita y tutela turca. Al igual que Rusia había decidido profundizar su participación en Siria tras el fiasco iraní, el gobierno turco estaba haciendo planes para intervenir y hacer frente a la creciente amenaza kurda y de Estado Islámico. 

Ahora, Turquía y Rusia se encuentran en un camino de resurgimiento y confrontación, ya que tienen esferas de influencia superpuestas en la región del Mar Negro, partes de Oriente Medio, el Cáucaso y Asia Central. Dada esta coyuntura geopolítica, era inevitable que surgiera algún "incidente", y fue en el Oriente Medio, donde Turquía y Rusia chocaron. Y por mucho que los Estados Unidos se beneficiaran del choque de Turquía con Rusia tras el derribo del Su-24, la Casa Blanca decidió que era mejor facilitar un acercamiento entre Moscú y Ankara si eso significaba reducir el riesgo de otro "incidente"más  importante en el campo de batalla sirio que pudiera involucrar a los Estados Unidos.

Putin y Erdogan están utilizando una serie de promesas económicas para mostrar al mundo que las relaciones turco-rusas se restauran y todo va bien, pero nada ha cambiado realmente en la dinámica geopolítica para tratar de resolver la fricción subyacente entre ambos países. Digo esto porque Putin y Erdogan llevaron a cabo una rueda de prensa después de discutir el levantamiento de las restricciones al comercio, la restauración del tráfico de turistas y la reanudación de la cooperación energética pero antes siquiera de entrar en el tema de Siria. La cooperación económica es la parte fácil. Tanto Rusia como Turquía se benefician de hacer negocios entre sí. Turquía no puede vivir sin el gas natural de Rusia, y Rusia necesita una ruta alternativa de suministro a Europa, como el Turkish Stream, que elude a los países problemáticos como Ucrania. 

Siria, sin embargo, es un área en la que Rusia y Turquía están inevitablemente y diametralmente opuestas. La batalla en curso en Alepo es un ejemplo de ello. Putin y Erdogan pueden discutir su deseo de un acuerdo de paz en Siria, pero las dos partes principales en la negociación —los rebeldes sunitas (apoyados por Turquía)  y las fuerzas gubernamentales-alauitas (apoyadas por Rusia)— todavía están luchando en la ciudad, una plaza estratégica del territorio sirio. Ninguna de las partes acudirá de forma seria a la mesa de negociaciones a menos que una de las dos tenga Alepo bajo control. Y desde la perspectiva táctica, la lucha por Alepo  —el sitio lealista, la ofensiva rebelde y la contraofensiva lealista— está en un punto intermedio, donde nadie tiene el control absoluto..

Cabe esperar que en el futuro, Rusia seguirá utilizando el enfrentamiento sirio contra Turquía aún cuando Putin coopere con Erdogan. Rusia quiere asegurarse de que este país  —que es fundamental para el esfuerzo de la OTAN de acumular fuerzas en el Mar Negro y es también un actor importante en el Cáucaso, donde Rusia está tratando de aumentar su influencia a través de la disputa de Nagorno-Karabaj— se mantenga alejado de Rusia tanto como sea posible, pero al mismo tiempo sometido. Con las prioridades de Turquía concentrándose en Siria, Moscú puede mantener a Turquía sometida manteniendo el apoyo a los separatistas kurdos y complicando los planes militares turcos en Siria a través de la presencia de Rusia en el campo de batalla.

Putin y Erdogan son dos hombres fuertes con grandes ambiciones. No están en política para hacer amigos; sino que se dedican a proteger sus intereses nacionales. Y por ello, habrá más puntos en los que los intereses nacionales turcos y rusos chocarán.

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